Experiencias de una PSI

Cuando vivía en Londres estuve trabajando como PSI o intérprete de los servicios públicos del Reino Unido. Este trabajo incluía trabajar con abogados, en juzgados, en hospitales, para los servicios sociales, en ayuntamientos y en cualquier situación en la que mis servicios fueran requeridos. Como imaginarás, me encontré inmersa en todo tipo de situaciones.

 

           ¿Qué hacer cuando tienes un trabajo en un bufete o en un juzgado? Estos consejos también son aplicables a cualquier otro tipo de trabajos.

 

Lo primero que hay que hacer ante un trabajo de este tipo es:

  • saber el día, la hora y la dirección exacta del trabajo, ya sea de la cita con el abogado o del juicio. Porque puede pasar que el bufete tenga varias oficinas o que el juicio sea en un juzgado que aún no conoces.
  • Planear bien el encargo, con esto me refiero a que pienses cuánto tiempo puede durar tu trabajo para que te asegures de no tener otro encargo justo después y que llegues tarde. O incluso, que tengas que ir a otra ciudad y tengas que planear tu viaje de acuerdo con los horarios de los transportes públicos.
  • Ser puntual. Esto es importantísimo. Mira bien los horarios de los transportes y, sobre todo en Londres, donde el metro falla con relativa asiduidad.
  • Preparar el encargo. Es cierto que a veces no tenemos toda la información sobre el caso y vamos un poco a ciegas, pero es importantísimo estar bien preparado ante cualquier situación. Hacerte con un buen glosario es recurso indispensable.

 

            Ahora bien, ¿cómo te preparas para un encargo que no sabes de qué trata?

 

Siempre intenta pedir información y documentos con anterioridad a la fecha del trabajo. Aunque la agencia o el cliente no te mande ninguna información, siempre puedes averiguar algo a través del que más sabe de todo sobre la faz de la tierra: Internet.

 

Busca en Google el nombre del bufete de abogados para el que vas a trabajar, mira a ver si se trata de abogados especializados en derecho penal, civil, mercantil…  Así, al menos, tendrás una idea de a lo que te puedes enfrentar. Si tienes el nombre de los asistentes a la reunión, búscalos también en internet, quizá eso te dé más pistas. En función de lo que hayas podido averiguar, intenta pensar en las posibles opciones sobre las que tratará el encargo. ¿Podría tratarse de un divorcio? ¿O de un caso de violación con intimidación? ¿O es quizá una reunión entre las partes de un acuerdo?

 

Si crees saber de qué se trata, te aconsejo que te hagas un buen glosario en el que incluyas los términos clave, posibles términos que puedan surgir e incluso, si son palabras totalmente nuevas para ti, busca su pronunciación porque ya sabemos que en inglés, la pronunciación lo es todo y hay muchos acentos diferentes.

 

           Lo que yo solía hacer era apuntarme en la parte superior de mi cuaderno, las palabras que pensaba que me            iban a traer más problemas o que me serían más útiles. Así, llegado el momento, sabía que las tenía ahí       para echarle un vistazo rápido.

 

Ahora bien, todos estos consejos están genial, son super prácticos y quedan preciosos en el papel, pero, ¿y si al final la reunión trata sobre algo que ni te habías preparado ni te esperabas o que directamente nunca habías oído y ni sabías que existía?

Damos por hecho que esto solo puede ocurrir en casos de reuniones, nunca en un juzgado porque, también damos por hecho, que los intérpretes de juzgados son intérpretes muy bien preparados y con conocimientos legales lo bastante amplios como para que nada les pille por sorpresa. Aunque no siempre sea así…

 

Pero volvamos a nuestra reunión, ¿qué haces en estos casos?

 

Yo lo que solía hacer al llegar al bufete, como siempre llegaba con unos 10-15 minutos de antelación, me presentaba, preguntaba por el abogado en cuestión y le preguntaba sobre qué iba a tratar la reunión. Hay muchas opiniones al respecto: unos dirán que no se debe preguntar nunca, otros que hay que preguntar siempre, otros dirán que preguntes dependiendo de la situación, etc.

 

Yo, si no me habían mandado ninguna información o documento al respecto, siempre preguntaba. Mejor saber algo de antemano a que se te quede cara de paisaje por no saber nada (porque si eso ocurre, tu confianza caerá en picado y la reunión será un desastre). Por lo general, los abogados son muy simpáticos y siempre te darán toda la información que puedan antes de empezar la reunión. Seamos honestos, ¡a ellos les interesa que la reunión salga bien!

 

 

          Así que mientras esperaba al cliente, mentalmente iba repasando qué términos podrían surgir durante la       reunión y si se me ocurría alguno nuevo, rápidamente lo buscaba.

 

 

Pero siempre, siempre, siempre, siempre, ante cualquier duda, PREGUNTA. Es mejor que pares un segundo la reunión para aclarar una duda a que metas la pata hasta el cuello y luego no puedas arreglarlo (y haya un momento de «¡tierra trágame!»). Un pequeño detalle, un matiz, una palabra mal usada, puede cambiar todo un argumento en un caso penal, por ejemplo. 

 

Espero que mis consejos te hayan parecido útiles. Como siempre, las opiniones al igual que las traducciones, hay miles. 

 

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